Procedimiento

El procedimiento que se encamina a la consecución de los objetivos del mismo se divide en las siguientes fases:

Diseño del método:

Se diseñará el método mediante el cual se intentará conseguir, en su caso, los objetivos previstos del proyecto. Se especificarán las variables del proyecto, sus valores, relación, etc…

Selección de los alumnos cuyas habilidades sociales van a ser objeto de estudio:

Se fijará el procedimiento de selección de los alumnos cuyas habilidades sociales vayan a ser evaluadas y entrenadas de entre los alumnos que se encuentren cursando en esos momentos un ciclo formativo de cualquiera de las familias profesionales en el C.I.F.P. Carlos III. En cualquier caso, serán objeto del presente proyecto un número muy reducido de alumnos, a modo de prueba piloto, pero que sea suficiente para diseñar el método de predicción de su probabilidad de inserción laboral, cual es el objeto principal de este proyecto.

Evaluación inicial de las habilidades sociales que presenta el alumno:

Se seleccionarán conjuntamente con las empresas colaboradoras, previamente invitadas a participar en el proyecto y que acepten, las técnicas o métodos para evaluar el nivel que de cada una de las habilidades sociales a analizar evidencie el alumno (las referidas en el apartado 2.3. del presente proyecto).

Las referidas técnicas o métodos de esta evaluación inicial serán empleadas por separado, es decir, se va a evaluar inicialmente a los alumnos doblemente, tanto por una representación de este equipo docente investigador como por la representación de la empresa colaboradora.

Así, de cada uno de esos dos procesos de evaluación resultará una puntuación de 0 a 10 para cada habilidad social analizada, según el grado de intensidad que se aprecie en cada de ellas. (en adelante nos referiremos a esta valoración como ”valoración inicial individual”). Esta puntuación se relacionará directamente con la probabilidad de inserción laboral del alumno en atención a cada habilidad social analizada.

Con los resultados obtenidos por las dos “valoraciones iniciales individuales”, tanto la del centro educativo como la de la empresa, se calculará una valoración general para cada una de las habilidades sociales analizadas, valorando su grado de apreciación de 0 a 10, según los criterios de ponderación que se establezcan (en adelante nos referiremos a ella como la “valoración inicial individual ponderada”). Esta puntuación se relacionará directamente con la probabilidad de inserción laboral del alumno en atención a todas las habilidades sociales analizadas.

A continuación, con esa valoración inicial individual ponderada se calculará un valor ponderado general, valorando su grado de apreciación de 0 a 10, según los criterios de ponderación que se establezcan, de la totalidad de las habilidades sociales analizadas inicialmente. (en adelante nos referiremos a ella como la “valoración inicial general”). Esta valoración inicial general, que tendrá la forma de porcentaje, será representativa de la probabilidad de inserción laboral inicial que presenta el alumno.

Entrenamiento de las habilidades sociales que no posea el alumno o las posea de forma deficitaria:

El equipo docente junto con la empresa/s colaboradoras seleccionarán aquellas técnicas o métodos de entrenamiento de las habilidades sociales en que el alumno/s participantes hayan obtenido una puntuación no muy destacada intención de mejorar el grado de consecución de las mismas.

Cada una de las sesiones de entrenamiento de las habilidades sociales que se programen serán dirigidas por una comisión mixta centro educativo-empresa, con la representación que de cada una de ambas entidades se decida a la vista de las necesidades que se detecten.

Se concretarán, a la vista de los resultados obtenidos en la evaluación inicial general los días y las habilidades sociales en concreto que se tratarán en cada sesión de entrenamiento, citando con la antelación suficiente a las mismas a aquellos alumnos que no hayan obtenido una puntuación recomendable.

Las sesiones de entrenamiento tendrán una cierta periodicidad (se establecerá en la fase del “diseño del método”), mientras dure la fase de entrenamiento y tendrán lugar en la ubicación física en concreto que para cada sesión se estime más conveniente a la vista de la habilidad o habilidades a entrenar, preferiblemente en las instalaciones de la empresa/s colaboradoras. Para caso de que exista más de una empresa colaboradora se asignará a cada sesión a una de ellas, según los criterios que se fijen, previa coordinación con las mismas.

En cada sesión se podrán entrenar un mínimo de una habilidad social y preferiblemente no más de tres. Cada sesión tendrá una duración estimada aproximada de 60 minutos.

Evaluación final para comprobar el grado de consecución de habilidades sociales que presenta el alumno tras el entrenamiento de las habilidades sociales:

Se volverá a someter a los alumnos, tras las sesiones de entrenamiento procedentes, a las mismas técnicas o métodos de medición de sus habilidades sociales, para poder apreciar si ha existido o no una mejoría en el nivel de consecución de sus habilidades sociales.

De la misma manera que se realiza la evaluación inicial, las referidas técnicas o métodos de esta evaluación final serán empleadas por separado, es decir, se va a evaluar finalmente a los alumnos doblemente, tanto por una representación de este equipo docente investigador como por la representación de la misma empresa colaboradora que lo evaluó inicialmente.

Si bien las sesiones de entrenamiento pueden estar dirigidas por una comisión mixta donde intervenga una empresa colaboradora distinta a que realiza la evaluación inicial y final, si que inexorablemente la evaluación inicial y final han de ser realizadas por la misma empresa colaboradora a efectos de la objetividad del contraste de valoraciones.

Así, de cada uno de esos dos procesos de evaluación resultará una puntuación de 0 a 10 para cada habilidad social analizada, según el grado de intensidad que se aprecie en cada de ellas. (en adelante nos referiremos a esta valoración como ”valoración final individual”). Esta puntuación se relacionará directamente con la probabilidad de inserción laboral del alumno en atención a cada habilidad social analizada.

Con los resultados obtenidos por las dos “valoraciones finales individuales”, tanto la del centro educativo como la de la empresa, se calculará una valoración general para cada una de las habilidades sociales analizadas, valorando su grado de apreciación de 1 a 10, según los criterios de ponderación que se establezcan (en adelante nos referiremos a ella como la “valoración final individual ponderada”). Esta puntuación se relacionará directamente con la probabilidad de inserción laboral del alumno en atención a todas las habilidades sociales analizadas.

A continuación, con esa valoración inicial individual ponderada se calculará un valor ponderado general, valorando su grado de apreciación de 0 a 10, según los criterios de ponderación que se establezcan, de la totalidad de las habilidades sociales analizadas inicialmente. (en adelante nos referiremos a ella como la “valoración final general”). Esta valoración final general, que tendrá la forma de porcentaje, será representativa de la probabilidad de inserción laboral que finalmente presentaría el alumno en esos momentos.

Diseño del método para automatizar la información recopilada en el resto de fases anteriores y que sirva de herramienta para el cálculo del índice de inserción laboral del alumno:

Se pretende automatizar el proceso descrito anteriormente de forma que quede reflejo de las actuaciones llevadas a cabo con cada alumno y de las diferentes puntuaciones asignadas al mismo en cada una de las fases. Como consecuencia de la información automatizada y de las reglas de cálculo que se fijen, resultará el índice o coeficiente de probabilidad de inserción laboral del alumno.

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